CONTINUUM:

el cuerpo como territorio de prácticas mediales

Vivian Castro y Manuel Gianoni

“El reino de la máquina nos ha abierto de par en par nuevos horizontes estilísticos,
porque paisajes mecánicos desconocidos se han mostrado ante nuestros ojos,
observadores del más allá, que abrevan en las vivas fuentes del infinito”.

(E. Pranpolini; 1928)

 

¿Existe la posibilidad de operaciones dialécticas arte-ciencia e innovación?
¿Cuál es el lugar del arte en el contexto de la ciencia y más aún de la innovación?
¿Cómo opera el arte en un momento de aceleración de los intercambios informativos, la velocidad de las comunicaciones, y la distancia de las relaciones?

 

En el contexto actual, en el cual la vida está condicionada por la inmersión en las redes sociales en Internet (Facebook, Twiter, MSN, Skype, etc.), las realidades virtuales (Second Life), el acceso a la tecnología y las nuevas formas de trabajo, están generando un cambio radical en la forma de habitar y relacionarse con el mundo. Donde el ciudadano común accede voluntariamente a estar sujeto a una práctica panóptica.

 Hablamos entonces de un tejido hipercomunicativo de conexión global entre sujetos, hechos y realidades, donde se producen nuevas prácticas simbólico-expresivas. Estas nuevas formas de comunicación en muchos casos desafían a las prácticas artísticas instituidas, provocando una serie de polémicas en el campo del arte, en el nivel estético, filosófico y expresivo.

Actualmente, sin embargo, la progresiva transformación de los medios técnicos con la influencia específica de las TICs1 ha venido generando nuevas formas de exclusión, control y administración de la información.

Por tanto, el campo del arte se ve sacudido por nuevas prácticas estimuladas por la progresiva inserción de las tecnologías de la comunicación.

 Podemos decir que los procesos creativos y la producción artística contemporánea pueden desarrollar e introducir nuevas herramientas. Cabe señalar, que la relación entre el arte y la tecnología ha existido desde siempre. El artista puede tomar elementos de la tecnología (como siempre lo ha hecho cuando lo ha requerido, tecnología también es un lápiz) en forma directa o indirecta, a favor de su producción, de su gesto.

Este fenómeno ha conducido a generar cierta fragmentación del conocimiento dentro del arte, lo que ha incrementado su importancia en la esfera cultural. La especialización de las diversas prácticas artísticas fomentadas por el mercado cultural, reorganizan las pautas tradicionales del arte, demandando ciertos cambios en el abordaje de la creación artística.

 El arte, a diferencia de los sistemas políticos o los marcos jurídicos, no caduca. Puede haber un devenir en la mirada pero lo esencial permanece latente: el potencial irónico, lúdico, reflexivo, cuestionador, sanador .

 Existe la posibilidad de utilizar los mismos medios, producto de la globalización, es decir, la distribución masiva e indiscriminada de dispositivos tecnológicos, la “socialización” de formas de comunicación, sorteando su trampa, su efecto de perdida identitaria y su ilusión de la no ilusión. Si bien esta búsqueda de grietas no deja de estar condicionada por el propio sistema.

 Estamos asistiendo a un momento histórico en el que la construcción de “realidades perfectas” contribuye a la pérdida de la ilusión y de la metáfora, en palabras de Baudrillard: “En la medida en que la técnica y la eficiencia…. dominan, la ilusión se va. ……. ya no (se) conoce (digamos en general) ni la ilusión ni la alusión;…. (la producción de la imagen) se entrega a un modo hipertécnico, hipersofisticado, hipereficaz, hipervisible; ya no hay vacío, no hay elipse, no hay silencio.

 Nos acercamos cada vez más a eso que llaman la «alta definición» de la imagen, es decir, a la perfección inútil de la imagen. A fuerza de ser real, a fuerza de producirse en tiempo real, mientras más lograda la definición absoluta, la perfección realista de la imagen, más se pierde el poder de la ilusión….. hay una especie de obscenidad de la imagen de tres o cuatro dimensiones, una obscenidad de la música de tres o cuatro o veinticuatro bandas, etcétera. Siempre al añadir a lo real, al añadir real a lo real, con el propósito de una ilusión perfecta -la del estereotipo realista, perfecto-, se termina matando la ilusión de fondo. ” 2

 La relación arte-ciencia-tecnología es especialmente fértil para la creación de falsos y verdaderos simulacros. En particular para esta experiencia, ubicarnos bajo el manto de la ciencia (tal vez manto generador de una nueva “aura”) nos permite jugar con la distorsión de lo medible y lo cuantificable, establecer estrategias de producción en una suerte de mimesis con las prácticas científicas.

Dentro de las prácticas artísticas contemporáneas, los lenguajes conviven y se entrecruzan continuamente, incorporando y resignificando las posibilidades técnicas. Así, Continuum recorre la transversalidad por trabajos de artistas que utilizan dispositivos tecnológicos en el total o en parte de su proceso, proponiendo al cuerpo como hilo conductor de tales experiencias.

 En este proyecto, el cuerpo es entendido no sólo como soporte en el cual intervenir, sino también como una interfase en el relacionamiento con la obra, ya sea a nivel conceptual o físico: cuerpo biológico, cuerpo físico, cuerpo constituido por la conexión de evidencias y omisiones, conjeturas, pensamientos, imágenes, movimientos, informaciones; es decir, también cuerpo social.

 Continuum se centra en la participación de artistas chilenos y uruguayos que investigan en diversos campos como la fotografía, el video, la música, el sonido, la instalación y la robótica. Aquí coexisten obras y procesos en tránsito por diversas instancias. Otro eje importante es la reflexión sobre los lenguajes y la actitud del artista hoy ante la concepción, transformación, exhibición y la posible desmaterialización de su proceso y su obra: desde lo denso y tangible a la información pura. Así como la reflexión desde otros ámbitos, como la filosofía y la semiótica entre otros, dando lugar a cruces epistemológicos.

Continuum atraviesa procesos creativos e investigativos, buscando generar lecturas y aperturas. Un juego de reflexión y práctica, así como también el tejido de redes de trabajo entre artistas, pensadores e investigadores latinoamericanos.

Los trabajos incluidos en las exposiciones se extienden desde series fotográficas, imágenes proyectadas, sonidos grabados, video, hasta esculturas robóticas y performance. Muchos de ellos fueron desarrollados por los artistas específicamente para estas instancias, como una continuidad en el desarrollo de sus procesos.